jueves, 22 de julio de 2010

Ensayo sobre la rutina.


El reloj rondaba las seis de la mañana, un olor adormecido se asomaba en la ciudad; de manera ilógica, esto, lo había despertado, el aroma a sueño, el hedor a parsimonia; al abrir los ojos, sintió el ambiente enrarecido, ese amanecer era distinto a los anteriores, intentó ponerse en pie, un frío extraño le inundó el cuerpo, trastabilló el paso hasta conseguir mirar por la ventana, su curiosidad pudo más que el temblor en sus facciones, temblor de hielo, de miedo.

El departamento que ocupaba en el centro de Lima, tenía una vista privilegiada de lo que ocurría en el diario andar de los oficinistas de la zona, desde su lugar, Facundo alcanzó a ver una nube gris en pleno cielo de verano, cubriendo el paso de los transeúntes, expandiéndose y borrando gestos en su marcha, ennadeciendo rostros, la nube (o la sombra, como después reconocería), avanzaba a paso ligero, como ansiosa por devorar todo lo que tuviera por delante, dejando una estela de desasosiego, cubriendo más y más espacio de aquel pedazo de ciudad.

Detuvo su mirada, como congelándola, en un hecho que le pareció ilusorio, aún más extraño, la nube detenía su marcha solo sobre cabezas adultas, sobre los de saco y corbata, de los absortos en sus pensamientos, a esos, a esos les robaba hasta el brillo de los ojos, los dejaba inertes, sin expresión, sin hálito de vida, pero vivos, doble sufrimiento.

Facundo, contemplaba ensimismado esa especie de marcha fúnebre, de la que niños y algunos adultos salían librados, sin siquiera darse cuenta de la presencia de la misma, ¿por qué?, ¿de dónde salió?, ¿qué significa?, ¿qué está pasando?, eran demasiadas preguntas sin respuesta para una mañana que debió ser como cualquier otra.

Algo aún más extraño ocurría, al parecer, solo Facundo era capaz, desde su ventana, de ver la nube-sombra, que cubría cada vez más a determinadas personas, robándoles el alma, de no ser así, no se explicaba como nadie allá abajo, reaccionaba con terror, con asombro, ni siquiera con violencia, ante una situación tan impactante, era como si estuvieran acostumbrados a eso, a que les roben la vida, como si lo que les sucedía fuera tan familiar como un beso de abuela.

Alrededor de las ocho de la mañana, el olor adormecido se fue desvaneciendo, del aroma a sueño quedaba poco, del hedor a parsimonia, nada, la nube-sombra había desaparecido, Facundo la vió cruzar por cada una de las puertas de las oficinas que rodeaban el edificio en que se hallaba su departamento, la calle quedó limpia, clara, llena de luz y sonrisas de niños y algunos adultos, Facundo pensó para sí, que la nube-sombra se formaba sobre las cabezas de las personas que usaban saco y corbata, de los que trabajaban a morir, encerrados entre cuatro paredes, de los que dejaron de jugar, de los que olvidaron sus sueños, de los que dejaron de ser niños y se dejaron robar la vida y la sonrisa, por la nube-sombra del diario y rutinario andar.

lunes, 19 de julio de 2010

Antes de saltar.

Miró al vacío como a una puerta de salida que la invitaba al sueño, a un desvanecimiento feliz, sus ojos se perdían en el infinito, intercalando el horizonte con la profundidad del abismo que decidió, sería su próximo y último destino, recordó a su madre, las caricias que tanto bien le hicieron y que tan poco duraron, recordó poco, recordó mal, las lágrimas volvieron borroso todo buen recuerdo en su memoria.

Apretaba los puños como queriendo aferrarse al viento que empujaba su frágil cuerpo hacia el abismo, los pies no obedecían su orden de salto, el corazón latía a golpe de penas, la vida, la triste vida que le tocó, desde que su madre partió de este mundo, se le iba escapando de a pocos, con cada paso hacia adelante, con la proximidad de la nada, la tierra áspera y agrietada, treinta metros más abajo, la esperaba, llamándola con voz suave a terminar entre sus brazos, polvo eres y en polvo te convertirás, recordaba Carmen, en el fondo, buscaba cambiar su historia, no quería morir, pero la vida, la triste vida…la obligó a llegar hasta ahí, total, solo sería cambiar de muerte, la muerte física le daría descanso a su alma muerta por tristeza crónica.

La ciudad empezaba a encenderse a sus espaldas, la tierra rompía sus formas bajo las plantas de sus pies, la mente iba desvaneciendo, y los recuerdos tristes se apoderaban del poco aliento de vida que la mantenía sin dar el paso decisivo al vacío.

La brisa del mar se mezclaba con lágrimas que le herían las mejillas, los ojos brumosos giraban buscando consuelo en el horizonte, estaba decidido, era el momento, la vida no fue justa (¿lo es alguna vez?), no habían segundas oportunidades, menos para ella, arrastró la punta de los pies, tanteando el espacio que le quedaba de vida, sintió el abismo entre las piernas, empezó el camino, fue largo, como de una vida entera, eran las seis de una tarde de invierno en Lima, una vida se esfumó en un acantilado cualquiera.

sábado, 17 de julio de 2010

Frente al espejo.


Aquella madrugada, frente al espejo, viendo los ojos gastados que le enmarcaban el rostro, trató de buscar dentro de si, algún rastro, una pequeña señal de la niña altiva, hermosa y de cabello largo que habitó en ella hace no mucho tiempo, y, no encontró más que recuerdos.

A pesar de la vida que le tocó (o que buscó) y que jamás imaginó para ella, ese instante frente a sí misma, la llenó de nostalgia de la buena, se sintió invadida por un sentimiento del que ya no recordaba mucho, de algo parecido a la dicha.

Volvió la mirada diez años atrás, hasta el momento en que caminaba del brazo del mozo más deseado de la escuela, en medio de las miradas de admiración de los que en ese instante ella, consideraba su pueblo de humillada cerviz, y vaya que lo eran, y cómo la admiraban, era Valeria Rivera, la reina de todas las escuelas de Lima, la inalcanzable, la más bonita, quien estudiaría medicina y se casaría con un cirujano, quien tendría dos pequeños, un niño y una niña, rubios como el sol, por quien su marido, daría la vida, con casa en San Isidro y Cieneguilla, con la vida perfecta, con la historia soñada.

Recordando todas estas cosas, sonreía, era feliz, repetía con los ojos cerrados real y metafóricamente a su presente, los gestos y movimientos de aquella vez en la que fue coronada reina de la primavera por tercer año consecutivo, era Valeria Rivera, debía recordarlo, aunque sea un instante, para no morir de pena y de miseria.

Repetía su nombre incansablemente como tratando de convencerse de ser ella, aún, a pesar de todo. Valeria Rivera, Valeria Rivera, reina de la primavera, pero en lugar de curarla, cada letra de su nombre la hería aún más, recordándole que el tiempo no regresa, que la vida se vive solo una vez, que el destino no es reembolsable, y que somos víctimas del camino que elegimos.

A lo lejos, se dejaba oír el rumor de la mañana, se le iban esfumando los recuerdos, y su rostro se acentuaba más en el reflejo, poco a poco volvía a su presente, tan distinto a lo que jamás pensó.

El reloj marcaba las cinco, debía dejar de soñar con el pasado, y preparar el desayuno, hoy había comité de limpieza en el colegio de sus hijos, el 2032 de Cieneguilla, debía atravesar la ciudad entera, y despertar de su ensueño, la vida se encargó de volverla en Valeria Rivera, ex reina, ex promesa, madre y padre, y de darle una dicha distinta, ver crecer a sus hijos en el anonimato que da la vida humilde, una vida lejana.

lunes, 28 de junio de 2010

Retorno.

Ya no era necesario ponerse de puntitas para mirar a través del vidrio, pasaron quién sabe cuántos años desde su último día de escuela, y quién sabe cuántos más queriendo regresar; después de todo y sacando cuentas, fue el único lugar en el que fue feliz, y, hoy, despúes de tanto tiempo y de tantos golpes de la vida, estaba de vuelta, parado frente al mismo portón con vidrio roto que lo vió alejarse aquel último día de clases en busca de un futuro que no le llegó como esperaba.

A pesar de su aspecto extraño, nadie se inquietó ante su presencia, era como invisible por los años, por el tiempo que pasó, como una gran nada, como un agujero sin color ni misión sobre el planeta, un alma echada al olvido.

Siempre formó parte de los mohínos crónicos, de los inconformes, de los "Ícaros" que buscan cerca al sol, la felicidad que les es esquiva en la tierra, y que a pesar de los esfuerzos por esconderse en condición de árboles, dentro de un bosque, para que nadie los note, para no joder con su mundo propio, se pasan la vida buscando aprobación en las miradas; pero como toda condición extraña, la suya, solo tendría un final, la fama o la indiferencia.

Y fue así, que sumido en la más completa indiferencia, volvió a su portón, quién sabe cuántos años después, para tratar de encontrar un poquito de felicidad del pasado, en algún recuerdo ído, en alguna mirada que aprobara y le diera a través de la nostalgia, un poco del poco, pero tan entrañable calor de hogar que sintió en ese edificio ahora olvidado, como su propia vida, como su impasible muerte.

viernes, 25 de junio de 2010

Del año en que lloré dos veces.

Yo tenía ocho añitos y lloré, sin entender porqué, lloré, el llanto vino solito, un llanto raro, con bolita caliente en el pecho y no por golpe, corte, herida ni cocacho, si no de los que duelen más, un llanto de los del alma.

Diez de junio de mil novecientos noventa, flash a boca de urna, Fujimori sesentaidos por ciento, Vargas Llosa treintaiocho, el escritor de la primera novela que leí en mi vida, "La ciudad y los perros", no sería presidente, perdió, y ante un chinito chiquito, buena gente pero chiquito y no escritor, además.

Al ver el flash, sentí una opresión en la garganta que solo calmó, por decirlo de alguna manera, el llanto que vino luego, al ver llorar a mi abuela, los países merecen los gobernantes que tienen, y, a ti Varguitas, a ti, mi Varguitas, no te merecemos, hubieras nacido en España, carajo, sentenció, enjugándose las lágrimas, en uno de sus arranques recordatorios de abuelo español y con escudo, que te habrás creído, que le daba cada cierto tiempo.

Ocho de julio del mismo año, sobre el final del partido, penal a favor de Alemania, Brehme patea, Goycochea, el mejor arquero del mundo entero, se estira y no llega, gol alemán, Alemania campeón mundial, Argentina llora, Maradona llora y yo con ellos solo que más.

Aquel día, veía la tele con mamá (acotación previa y un poco extensa: nací en una familia sin Alianzas Limas, Us o Cristales, fui feliz, soy feliz y voy por la vida orgulloso de ello, así que estar viendo fútbol y con mi madre al lado, era ya una situación bastante extraña, pero justificada, debido a la fascinación que ejercía y ejerce aún, Diego Armando Maradona sobre mi mami, desde la vez aquella en que de novios con papá, fueron de viaje a Buenos Aires, a ver un Boca - River (pura moda y disfuerzo, ya que ninguno de los dos se explica hasta hoy, porque si los arqueros pueden tomar el balón con las manos, no aprovechan esa ventaja para atravesar la cancha y depositarlo en el arco contrario, de puro idiotas, dicen) y el "Pelusa", lanzó un beso a la tribuna, el cual, según mi madre fue dirigido y premeditado hacia su mejilla, quedó para siempre prendada del "pibe".), primero por adhesión a mi viejita, ese día mis gritos fueron albicelestes, pero con el transcurrir del encuentro, el hinchaje me salió solito, ya en los meses posteriores, conocí a Charly García, Fito, Calamaro (ya conocía a Cerati y su Soda Stereo) y mi nacionalización no oficial, fue total, pero esa es otra historia.

Luego del gol alemán, y al terminar el partido, lloré por segunda vez aquel año, por segunda vez con ese llanto de los del alma (de las otras formas había llorado bastante más), y con solo ocho añitos.

Al ver las lágrimas de Maradona y compañía, me hermané en dolor con un país campeón del mundo en el ochentaiseis y que hoy, cuatro años después y a punta de tener al mejor jugador del mundo entre sus filas, era el candidato de todos para revalidar su conquista, país al que con un gol tramposo y chapucero, le habían robado, como al Varguitas de mi abuela hace un mes atrás.

A partir de ese año y luego de tanto llanto de los del alma, decidí que sería escritor y que sería argentino, o mejor aún, un escritor argentino, como Borges, para que no me pasara lo del Varguitas de mi abuela, en un país que merecía a los gobernantes que tenía (¡dos veces Alan!, que paisito) y para reivindicar el llanto corajudo de todo un pueblo campeón del mundo en el ochentaiseis, cuna del mejor jugador también del mundo, y al que le robaron un mundial.

Yo tenía ocho añitos y lloré, sin entender porqué, lloré, el llanto vino solito, un llanto raro, con bolita caliente en el pecho y no por golpe, corte, herida ni cocacho, si no de los que duelen más, un llanto de los del alma.

sábado, 19 de junio de 2010

La muerte y la alegría.

Era el último recuerdo de su antigua vida, las medias de seda que usó su padre antes de morir, la última persona que lo ataba a esta casa, a este pueblo, el último eslabón de su tristeza, no estaba más.


Siempre le dolió ver a ese hombre tan arrogante, fuerte y autosuficiente, al que tanto admiraba, convertido por el paso de los años, ni siquiera en sombra de lo que algún día fue, condenado a una silla de ruedas y a un cuerpo que no contenía su ímpetu del pasado.

Quizá fue lo mejor que pudo pasar, siempre la muerte es incomprendida por el dolor que causa, pero algunas veces sirve para enderezar destinos, para volver las cosas al cauce natural, Dios tiene caminos extraños, decía su madre, y ahora, empacando sus cosas, contemplando el par de medias de seda, todo volvía a tener sentido, a pesar de la normal y justificada tristeza que lo embargó al morir su padre, el derrotero del futuro se tornaba claro, transparente, el hombre que tanto quería y por el que tanto sufrió hasta su muerte, hoy descansaba en paz, lejos de sus penas y limitaciones, y él, él, era libre.


Como todo en su vida, hasta esto le sucedió al revés, después de la calma, a él, le vino la tormenta, al morir su padre sintió sosiego, paz, tranquilidad, rozando peligrosamente con la alegría, su padre no sufriría más y él podría retomar su vida donde la había dejado desde la maldita enfermedad.

¿Soy una mala persona, si me alegro por una muerte, por la muerte de mi padre?, y fue con esa pregunta que le comenzó la tormenta, se autojuzgó y condenó, en cuestión de segundos por el delito de corazón frío a la pena máxima de encierro absoluto e indefinido, dentro de su propia casa, sin derecho a vida, a pan, agua, y recuerdos tristes, sí, así debía ser, un ser como yo, un deshecho humano, un infeliz que celebra la muerte de su propio padre, no merece más que el encierro y el desprecio.


Así terminó sus días, con la balanza inclinada en su contra en el juicio que él mismo se entabló contra el extraño dueto muerte-alegría, con el dilema de, si al causarle la muerte, alegría, él era un monstruo o simplemente un ser humano que podía empezar a vivir, luego de cuidar a su padre aún a costa de su propia vida.

viernes, 18 de junio de 2010

Ausencia feliz.

Tomó la mochila con la fortaleza que se gana a punta de golpes en la vida, era el primer acto de valentía en mucho tiempo, programó su canción favorita en el reproductor portátil y pretendió enderezar el destino, hacerle el trabajo al mismísimo Dios, como te confundiste conmigo viejito lindo.

No más semáforos de mierda a las seis de la tarde, ni nuevo día, de mierda también, a las seis de la mañana, si la vida es una sola y no hay opción a repetir para enmendar, me largo, bajo en la esquina, pensó, no me extrañen por la ausencia, recuérdenme por el dolor, dejó escrito en la pared de su habitación, siempre fue amante del drama barato y efectista, pero esta vez, esta vez, iba en serio, la vulgaridad del mundo terminó de llenarle el vaso, Fabián no soportaba un minuto más montado en el caballo salvaje en que se le volvió la vida, desde que empezó a dejar de lado sus sueños y por consiguiente su vida en aquel trabajo, para variar, de mierda.

De chico pensaba: si me pagan bien, que importa, limpio baños con la lengua, ja, que cojudez tan grande, y fue de grande que entendió el karma negativo que encerraban aquellas palabras, entendió que la libertad no tiene precio, que la vida sin hacer lo que te place, es una vida ni siquiera a medias sino a un cuarto, por eso, aquella tarde, tomó la mochila,y partió con su canción feliz en los oídos, con rumbo a cualquier parte, pero lejos, far from here, very,very far.

No dejó dicho dónde, ni si algún día volvería, pero además de la nota en la pared, dejó una sonrisa inmensa en el ambiente, una sonrisa de libertad, que sintieron todos los que luego entraron a su habitación, buscando noticias suyas, partió feliz, atinó a decir su madre, con sentimientos encontrados, de alegría por el hijo fugitivo, al fin, como el quería, y de pena por el hijo ausente.

Nadie lo lloró, al menos los que lo querían bien, sabían que donde estuviera, sería feliz, lejos de esta vida para la que no estuvo hecho y que tanto daño le hizo a diario, Fabián era un alma libre y como tal debía vivir en su propia libertad, sin semáforos a las seis de la tarde ni nuevo día a las seis de la mañana.

sábado, 12 de junio de 2010

Pequeño ensayo sobre la anhedonia.

Anhedonia, incapacidad para sentir placer, pérdida de satisfacción o interés en casi todas las actividades, generalmente causada por tener que trabajar tantas horas al dia durante toda la vida, o hasta que te jubiles, que al fin y al cabo da lo mismo, las negritas son aporte del autor de ésta proclama, a la definición clínica.

No faltará y con justa razón quienes digan: este tipo se queja y no hace nada por solucionarlo; si no eres parte de la solución eres parte del problema, pamplinas, lectores de "El Secreto", tonterías, lectores de "¿Quién se ha llevado mi queso?", en Lima no existen los secretos y yo me llevé tu queso ¿y?, paparruchadas sin sentido, mis queridos mercachifles del libre albedrío, tetelemeques deepakchoprianos, esas son chuchumecadas de tia, frasesitas hechas al alimón sin conocimiento de causa, ¿porqué estar a favor o en contra?, ¿porqué tomar posición por algo?, ¿porqué no simplemente comprender que la vida es una sola y que perder el tiempo en tomar partido, es morir un poco?, ¿solución o problema?, anhedonia pura y dura.

Desde aquí, reivindico el derecho y el deber de todos a no sentirnos parte de nada, o de lo que simple y llanamente nos dé la gana, hoy, me declaro anhedónico, por convicción y por joder, al fin puedo declararme algo en esta viña del señor, soy feliz (ojo, la definición de anhedonia dice: pérdida de satisfacción en casi todas, mas no en todas las actividades), mi anhedonia me da placer, me hace sentir diferente, quizá un tanto importante, no cualquiera cuenta con un término clínico para reemplazar la vulgar y manoseada ociosidad.

Desde hoy, podré colocar, sin reparo ni verguenza alguna, mi condición anhedónica, en todos y cada uno de los formularios que vengan por llenar: el seguro de vida anual, las historias clínicas, la declaración jurada de impuestos, el registro en aeropuertos... Ocupación: ANHEDÓNICO, anhedónico por convicción.

viernes, 11 de junio de 2010

Mi vida en una canción.

El Oso - Fito Paez.

La canción le pertenece a un músico argentino apellidado Moris, ¿les ha pasado alguna vez que al oír una canción, sólo les queda llorar?, la ha tocado Daniel F, en una versión muy buena, pero ésta, ésta es genial.



Yo vivía en el bosque muy contento,
caminaba, caminaba sin cesar.
Las mañanas y las tardes eran mías,
a la noche me tiraba a descansar.

Pero un día vino el hombre con sus jaulas,
me encerró y me llevó a la ciudad.
En el circo me enseñaron las piruetas,
y así yo perdí mi amada libertad.

"Conformate" me decía un tigre viejo,
"nunca el techo y la comida han de faltar,
sólo exigen que hagamos las piruetas
y a los niños podamos alegrar".

Han pasado cuatro años de esta vida,
con el circo recorrí el mundo así.
Pero nunca pude olvidarme de todo,
de mis bosques, de mis tardes y de mí.

En un pueblito alejado
alguien no cerró el candado
en una noche sin luna
y yo dejé la ciudad.

Ahora piso yo el suelo de mi bosque,
otra vez el verde de la libertad.
Estoy viejo, pero las tardes son mías,
vuelvo al bosque, estoy contento de verdad.

jueves, 10 de junio de 2010

El escritor de suicidios.

Se miró al espejo, entre feliz y asombrado, lo había conseguido, al menos en la facha, su apariencia era la de un escritor, un escritor por fin, un escritor inmerso en brillantes e importantísimos proyectos literarios, que verían la luz tan pronto él lo decidiera, estaba tocado por la gracia.

Llevaba la barba crecida, acusando el mes que pasó lejos de todo, enclaustrado en una habitación de dos por dos, en soledad autoinfligida, en retiro creativo, como solía llamar a sus últimas desapariciones, las que duraban mas de tres días, las otras, eran por puro trago.

Cual dios de las letras, al trigésimo día, decidió descansar, volver a la civilización, mostrar su creación, su obra maestra, la novela que lo llevaría derechito y sin escalas al "Príncipe de Asturias".

Él, era Vargas Llosa, que Vargas Llosa, ni que mula muerta, con el respeto que te mereces Marito, eres latino, yo, universal, de Flaubert no bajaba el puta, se pasó treinta días a punta de pan, doritos, gatorade y con el mismo calzoncillo, mínimo debía tener entre las manos un "Madame Bovary", que si no...

Antes de abandonar su autoexilio, se encargó de concertar vía teléfono celular, y recién prendidito además, una visita al departamento de su primer lector, su amigo de toda la vida, la primera víctima de su afiebrada y novata literatura, el buen Ramirito Lascurain, se jodió el buen Ramiro.

Sin quitarse esa facha, que lo hacía sentir más escritor de lo que jamás podría llegar a ser, se dirigió a casa de Ramiro, y en el camino, no una sino varias dudas empezaron a asaltarlo, quizá debió haber presentado directamente su manuscrito a Alfaguara, a Seix Barral, a Planeta, si lo lee Ramiro, quizá por amistad diga que es bueno y en verdad resulta siendo una buena mierda o peor aun una mierda mala, al hecho pecho, y como quien no quiere la cosa, tocó el timbre, despacito, como si cuanto más quedito apretara menos ruido hiciera, el muy huevón.

Ramiro lo recibió como al amigo famoso que estaba destinado a ser, pase mi querido Nobel dos mil once, adelante a esta humilde morada.

- Sin cacha Ramiro, sin cacha -respondió sonriendo el Nobel dos mil once-
- A ver Ernestito, muéstrame tu bebé.

Ernesto, sacó de la mochila, con sumo cuidado, como si en efecto se tratara de un bebé, el cd que contenía su novela, la que le ayudaría a pagar las cuentas de ahora en adelante, a vivir como siempre había deseado: leyendo, escribiendo, durmiendo, siendo reconocido, nunca se sintió parte de nada, y ésta, ésta era su oportunidad de conseguir al fin su lugar en el mundo.

Doscientas ochentaisiete páginas, en las que hablaba de sucidio, amor, abandono, suicidio, reivindicación, frustraciones, suicidio, desencanto, ilusiones, otra vez suicidio y un final impresionante, de película de Hollywood, con un personaje principal tan esquizoide como tierno, tenía todos los elementos para ser un bestseller, sin la calidad literaria de un Bryce en "La vida exagerada de Martin Romaña", pero era su primera vez, no seamos duros con él, la primera, no siempre duele, pero se aprende.

- Hermano, te luciste -¿comentó Ramiro, al teléfono, una semana después?-

Hermano te luciste, era la única frase que dentro de sus desvaríos, repetía incansablemente Ernesto, al trigésimo segundo día de haber comenzado su retiro creativo, cuando fueron a buscarlo a su habitación, la de la soledad autoinfligida, al no reportarse a trabajar luego de un mes de vacaciones, encontrándosele en estado calamitoso, delgado, deshidratado, temblando en posición fetal y sonriéndole a la nada, con una computadora enfrente en la que resplandecía un solitario párrafo: COMO LA VERÓNICA DE COELHO, HABÍA DECIDIDO MORIR: POR COBARDE, POR PENA, POR FRUSTRACIÓN Y POR INCOMPETENCIA PARA LLEVAR A CABO SU VOCACIÓN. ERNESTO DÁVILA (PREMIO NOBEL 2011).

martes, 8 de junio de 2010

Treinta dias y ochocientas noches.

Llegó el día, nada como la libertad, nada en esta vida como el ansioso ritual de búsqueda y acopio en bolsita de supermercado de tus cosas, desperdigadas por la oficina, una a una, contando las pocas horas que faltan para la ida y sin retorno, al menos hasta dentro de treinta días; libros, discos, algunas revistas, un par de halls, una puntita de pan que alguna vez tuvo jamón, diarios antiguos: ..."tigresa del oriente, el nuevo "boom" en youtube", papeles que creíste perdidos, y cada uno de estos objetos, te llevan a un recuerdo, recuerdos del año que pasó, lento, lento como debe ser el tiempo de espera por algo genial.

Que lo pases super, y el chistecito de marras: mandas fruta jaja...¡carajo!, no me voy a una chacra, y a ti, ni un caramelo monterrico, vieja bruja, claro seño, como no,...hoy, no importa, a palabras necias, ...darles prisa, asi que, run Forest, run, hoy nada empañará mi felicidad, hoy, después de trecientos treintaicinco días vuelvo a ser libre, vuelvo a ser yo, por treinta días solamente, pero yo, y eso me produce placer celestial, orgásmico.

Paso el bendito día mirándome el reloj, ¿cómo carajo puedo estar apelmasado nueve horas al día en esta puta silla?, ¿en qué momento me mudé a Guantánamo y dejé de querer cantar, dejé de querer escribir?, ¿en qué momento me decidí a dejar de vivir?.

Luego de los respectivos ¡muacks! y de los varoniles abrazos y apretones de mano, al fin consigo poner un pie fuera del castillo de la desilusión, dejando a buitres, dragones, brujas y bufones detrás, logro escapar hacia mi libertad, hacia mis treinta días de higiene mental, emocional, ¡ahhh!, salubridad total.

Tomo el taxi y a mayor distancia, sonrisa kolynos, mientras mas lejos, mejor cara, la vida es rosa y los sueños, sueños son y la felicidad a partir de hoy y por decreto dura treinta días.

Treinta días, veré a mis anchas la inauguración del mundial, veré jugar a Argentina que junto al Barcelona es el único fútbol que me gusta ver, dormiré hasta las tres de la tarde, escribiré hasta las tres de la mañana, dormiré de día y viviré de noche, como debe ser, empezaré a contar sicóticamente los días que me quedan por volver a la mazmorra, estaré feliz cada día y más triste mientras más se acerque el volver, volver, vooolveeeer, ranchera de mierda.

Nos regalan treinta días de vida por cada año que morimos encerrados, mal negocio, terrible negocio, la vida o la bolsa, yo escojo la vida, muy pronto escogeré la vida, mientras tanto, a esperar, a seguir soñando, a seguir comprando tinkas, a buscar nuestra oportunidad en esta historia, yo, a seguir contando días, los que me faltan para volver a empezar.


Marito Sinatra.

Llegó como despidiéndose, con un adiós feliz en la sonrisa; eso de que dios aprieta pero no ahorca lo tenía morado desde que vino al mundo, pero al verse de pie ante tanta gente, apuntado al rostro con esas luces potentísimas que le daban calor, lo más parecido al calor de hogar que tuvo en la vida...fue inmensamente feliz, se sentía como su adorado Frank, llevaba un traje negro noche y una camisa impecable que el canal le había conseguido, con un pañuelo rojo en la solapa, esa noche fue Sinatra, Marito para los amigos.

Pisó el escenario con esa desconfianza que te dan setentaitantos años de lucha diaria contra todos los problemas del mundo, para darles lo mejor que podía a quienes a pesar de tanto tiempo y ausencia aun seguía amando, años de lucha diaria que le servían solo para beber ahora, intentando de esa manera olvidar, en cada fondo de los vasos, su vejez y su abandono, aquel que nunca comprendió, y al que lo condenó sin mas explicación que una nota desagradecida y muy hijadeputa, la mujer que tanto amó, llevándose con ella a los dos pequeños que lo adoraban y por los que el hubiese dado la vida entera, por los que dejó de cantar, para dedicarse a labores decentes, total, cantar es de maricones y muertos de hambre, rompiéndose el alma en trabajos que iban quemando a fuego lento su gran voz y sus pulmones...eres un luchador Marito, que jamás nadie diga lo contrario.

Su frágil figura, maltratada por la pena, sus setentaitantos y el alcohol, trastabilló al ingresar al escenario, el que a pesar del adiós feliz en la sonrisa, le parecía hostil y lejano, pero, era al fin, su sueño, el sueño de su vida hecho realidad, si lo hago bien, ellos me verán, vendrán a buscarme, mis pequeños me verán, deben ser ya unos hombrotes ¿podre abrazarlos otra vez?, ¿se acordaran de mi?...y si no me ven...ya ni se acordaran de mi, iba pensando Marito, mientras lo presentaban como "La Voz",... aquella noche, Marito canto para que lo encontraran o mejor aún, para que lo quisieran.

Al verlo entrar tan flaquito y tan perdido, los jueces y el público, pensaron que sería una de tantas performances, de esas que pasan al olvido, o de las que quedan en el recuerdo más por empeño y por coraje, los que a esa edad, se parecen más a la ternura, que por talento y le aplaudieron a rabiar, como si nuestro Marito se fuera a morir en ese mismo instante, y quisieran regalarle su mejor ultimo recuerdo.

Con ustedes Frank Mario Sinatra Acevedo..."La Voz", dijo el presentador, entre descreído y enternecido por la frágil imagen de su presentado, Marito toma el micrófono, gracias, aclara la voz, violines y...

I know I said that I was leaving
But I just couldn't say good-bye
It was only self-deceiving
To walk away from someone who
Means everything in life to you

You learn from every lonely day
I've learned, and I've come back to stay

Let me try again - let me try again...

A media canción todo fue lagrimas, sonrisas, aplausos, amor para el viejo Marito, el que tan esquivo le fue durante años, y que vino a darle alcance en el lugar más inimaginable del universo, un plató de televisión y entre millones de desconocidos que fueron por unos segundos los hijos que nunca vió crecer.

El público seguía con atención y nostalgia de buenos momentos, la voz genial y sublime del gran Marito, pero así como antes de apagarse, las velas nos regalan su más brillante resplandor, Marito brilló como de aquí hasta el sol para irse apagando de a poquitos, junto a sus recuerdos y su pena, tan lejos de casa, soltó el micrófono, dobló las rodillas, cayó al piso, con su adiós feliz en la sonrisa, sintiéndose querido y sabiendo que en algún lugar del mundo, sus pequeños, sus ahora hombrotes sabrían que aquella noche, su padre había cantado para ellos, como cuando hace años antes de dormir.



jueves, 27 de mayo de 2010

Iluminado y agraciadito.

Que días tan geniales son aquellos en los que despiertas iluminado por la gracia divina, y encuentras fácilmente las palabras exactas para cada momento y para cada buen amigo que necesita de una frase que le cuente que todo saldrá bien, aunque no necesariamente vaya a ser de esa manera; fue así como, iluminado y agraciadito, desperté el lunes, un lunes de esos en que amaneces con cara de Oprah Winfrey, y vas por la vida y el día entero con la de Silvia Pinal, con peluca y todo; tanto, que el oráculo de Delfos, termina de cagarse en su vergüenza.

Hermano, se casa en dos semanas, pensé que ya me había pasado, pero no, no puedo, la extraño un culo, la extraño tanto...llanto, pena y el oráculo al rescate, ¿cómo explicarle a un hombre enamorado, que la segunda mujer de su vida (no por falta de amor si no por orden de llegada) se le va? y con toda la razón del mundo, que él está casado y que no puede reclamar nada, que no tiene derecho alguno, que es la ley de la vida, al menos de la vida occidental, una mujer por cada hombre y viceversa, si no a Afganistán hermano, ¿cómo hacerle entender?, gracias al cielo estuve en mi día Silvia Pinal, que si no...

Una frase barata y manoseada, me consagró como el sabelotodo del romance, como el Arjona del mal momento por el que pasaba Gonzalo, mi amigo, el de las dos mujeres con diferencia de tiempo mas no de amor, hijo, el tiempo cura todo, además, uno es feliz cuando ve feliz a la persona que ama, aunque no sea a su lado, perdóname Neruda; me sentí un asco, un autor de fotonovela, el más cursi de la tierra, y contra todo pronóstico, y no se lo digan a nadie, Gonzalo, apoyó su cabeza en mi pecho cambiando el llanto de hace un rato por un grito desgarrador, de película que remató con un gracias mi hermano, tienes razón, si Jesi va a ser feliz, es porque lo merece, aunque no sea conmigo, me duele y como mierda pero se lo merece la chatita...más llanto y más pena, y el oráculo…ya saben.

Diez de la mañana, y aquel lunes para mí, recién empezaba, trataba de concentrarme en mi novela, concentrarme en ordenar las palabras de manera estéticamente irreprochable como para no parar hasta el Nobel, mientras Gonzalo, en su oficina, ya más tranquilo y aceptando estoicamente el fin de su historia de amor, y yo, felicísimo creyéndome la doctora corazón, y en medio de aquel desvarío, el bendito celular sin el que no vivo y que a veces quisiera matar; al teléfono, mi mamá y sus depresiones, hijo me siento triste, hijo no se qué hacer, hijo me siento sola, amo a mi mami pero a veces…igual que al celular.

¿Cómo hacerle entender ahora a una madre que aunque sus hijos estén lejos siempre la van a adorar, que no puede tenernos la vida entera, calentándonos como huevos de granja, que la vida lejos de ellas es un paso, si no el más importante al menos el mejor para nuestra independencia, y todo esto sin herir sus alas de mamá gallina?, gracias al cielo, and again, aquel lunes también amanecí Oprah, así que a darle…

Máma, con tilde en la primera, para darle a la palabra un poco de ternura italiana, máma, ¿sabes que te queremos no?, ya pues máma, no andes triste, tu eres el centro de la familia, si tú te sientes mal, todos nos sentimos mal, te acuerdas de la canción que te canté la primera vez que salí con la guitarra en el cole?, si má, esa, la de Pimpinela...

Madre hoy te recuerdo más que nunca y mi corazón te busca. Madre, te quiero hacer tantas preguntas nada es fácil sin tu ayuda. Madre porque tu vida fue mi vida ese punto de llegada y de partida, no no no... Madre porque serás mientras yo viva el amor que no se olvida. Madre porque a mi lado has sufrido cuando me has visto vencido es tanto lo que yo te debo y nunca te he dicho te quiero. no, no, no....

- Ya, ya hijito, me vas a hacer llorar más, ay hijito, tu, ocupado y yo molestándote, gracias por ser tan buenito, gracias por tener tiempo para tu madre, besos, besos Ernestito, querido...ya me siento mejor, besos hijito...

Máma, ya no al borde de las lágrimas si no sumergida hasta los hombros, colgó el teléfono, creo yo, con el ánimo un poco mejor que como lo había levantado para contarme de sus soledades, total yo, estaba iluminado y agraciadito, y además había sido Joaquín y Lucia Galán, al mismo tiempo y solo para ella. I love you so much mom.

No podía escribir más, tanta buena vibra me había sobrecogido el alma, a la una de la tarde me imaginaba sentado en un trono, departiendo instrucciones sobre el buen vivir al mundo entero, megalomanía le dicen, bajé del trono un rato, guardé en la PC los archivos que estaba utilizando, abrí el messenger para despejar la mente, sin saber que el primer tucutín, sería la continuación de mi coaching gratuito...

Aquel lunes, amanecí Oprah, anduve Silvia, anduve Arjona y Pimpinela pero al final del día me fui a la cama bien Ernesto, eso sí cansadísimo, pero feliz por la labor cumplida, que días para geniales, aquellos en los que despiertas iluminado y agraciadito.

lunes, 24 de mayo de 2010

De conformismos y mediocridades.

Trabajo en un lugar gris, sin espacio para la imaginación, rodeado de rejas y de rajes, repleto de conformismo y comentarios a media voz, voy a diario a una cárcel, no tan mal pagada, pero cárcel al fin, y sobre todo al cabo y a las ocho en punto, no por voluntad, pero todas las mañanas.

Entierro mis sueños, diez horas al día, en una oficina pestilente a cambio de un cheque a fin de mes, con pago de horas extras, las que, juntando a todas las del mundo, no valdrían lo que sí, la libertad, libertad que solo valoras cuando te es ajena, cuando ya no la tienes, cuando la ves pasar de lejos, como a novia que ha dejado de quererte, encarnada en un paseo mascota - dueño un lunes a las diez de la mañana.

No me desnudo, sí me prostituyo, con saco y corbata y de la peor manera, sin necesidad apremiante, y solo por llevar una vida "normal", en la que todo marcha lento, rumbo al cadalso, que es como a los sesenta, y luego a casa, a descansar, llevando a cuestas los achaques y los sueños de lo que pudo ser una mejor historia.

Trabajo en un lugar que me jala a la pena, que me lleva a la tristeza, que me deprime, de tanto no pensar, y no renuncio, por plata, y por puta, por extraña comodidad, porque no soportaría la vida sin taxis, sin funciones de cine, sin teatro, sin viajes, sin tarjetas de crédito, sin celular.

Jamás pensé vender la vida, ser un mercenario, un ganapán de esos que tanto odié de chico, cuando el futuro parecía comprado y los días pasaban tan sencillos que invitaban a soñar con los ojos abiertos frente al libro del curso más difícil del mundo.

Me gano la vida, ya ni se de que (Armando Masse dixit), y el lugar al que voy cada mañana, tiene el maldito talento de robar el alma, y contra eso, sueños, contra eso música, contra eso libros.

No sé si nunca sea tarde, tampoco si valga más, tarde que nunca, por si las dudas decidí escribir, como recuperando un poco la libertad, creando un propio mundo, para escapar de esta puta competencia en que han convertido a la vida, para no huir de mis fantasmas, para darle cara al conformismo, a la mediocridad que abunda como mierda en silo.

Cambié todo lo que alguna vez quise, por todo lo que tuve que hacer, por no ser valiente, por creer en eso de la cronología del éxito: colegio, universidad, ICPNA, practicas pre, planilla, auto, depa, matrimonio, hijos, y a envejecer feliz: a estas alturas sin ser demasiado tarde, ¿por qué no: colegio, talleres de redacción, lectura a morir, banda de rock, taxis, mi novia, hijos (quizá), viajes, novelas, amor, sueño, tardes de lunes (o cuando nos venga en gana) frente al mar con baladas en inglés?...I am a man who will fight for my honor.

jueves, 20 de mayo de 2010

A mi.

Algunas veces, viene bien mirar atrás, retroceder imaginariamente el tiempo, como para tomar impulso, como para saltar más lejos, a pesar que muchas de las veces, este acto kamikaze cueste caro, como cuando sometemos a juicio del tiempo aquellos momentos que dan vueltas en la memoria como buenos recuerdos, resultando ser una suma de hechos, buenos al ser vividos, pero que hoy, en perspectiva resultan en mini fracasos, chiquitos, pero que friegan, no llores sobre la leche derramada, decía mi abuela, y a pesar que ya no está, la oigo cada vez que me atrevo a voltear la mirada para evaluar el pasado, grande Luchita, tuviste razón, pero igual me jode que se derrame la leche, no lloro pero jode.

En ocasiones y quizá igual que muchos, pienso en aquellas pequeñas cosas que pudieron hacer la diferencia, una vuelta hacia otra esquina, despertar cinco minutos antes o quizá diez después, prestarle mas atención a uno de los tantos cursos de números en la universidad, intentar pasar el mismo con algo más de once, besar mas a mi novia, intuir las veces en que quiso ser mas oída que besada, robarle más horas al día, darme más horas de sueño, aprender a decir no, decir si, un millón de veces.

Ser capaz de percibir el momento adecuado de la prudencia y de los miles de instantes de arrebato que debiéramos tener, creo, es el secreto para cambiarle la cara a toda esta seguidilla de días idénticos, que por aburridos se tornan invivibles, asfixiantes, despreciables.

Amen, toquen, bailen, tiren, lloren, griten, abracen, mientan, creen historias, fantaseen con sus vidas, canten frente al espejo, salgan a comprar en medias, duerman de día, de noche se vive mejor, falten al trabajo, empecemos la revolución.

Algunas veces viene bien mirar atrás, pero es mejor no arrepentirse, pero no arrepentirse no porque no debamos, si no porque no nos da la gana, porque no hay nada porque hacerlo, vive la vida y no dejes que la vida te viva…dice la gran Susy.

martes, 18 de mayo de 2010

Emancipación laboral o el porqué no ir a trabajar.

Lunes, seis de la mañana, luego de un fin de semana que se hace corto, y mientras mejor lo pases más corto se hace el muy maldito, me encuentro ante el dilema de toda mi vida laboral, seis años haciéndome la misma pregunta, trescientos lunes de mi vida preguntándome la misma bobada, ¿renuncio o sigo adelante y a ver qué pasa?, de esos trescientos lunes, casi veinticinco mi respuesta ha sido tibia, término medio, mariconada total: hoy no voy a trabajar, que, dicho con convicción, fuerza, y coraje, más un carajo al final de la frase, hoy no voy a trabajar carajo, es lo más cerca que he estado de revelarme ante el statu quo que tanto detesto.

No ir a trabajar es una mini emancipación, un viaje como de fin de semana largo hacia tus placeres, puedes hacer con tu tiempo lo que te venga en gana, total el bendito certificado médico te avala, puedes leer, escribir, apoltronarte frente a la tele y ver las novelas más idiotas del mundo, nadie jode, andar en pijama el día entero sabiendo que todo esto sabrá mucho mejor porque no es un día cualquiera, es un día laborable , no un domingo que te regalan por trabajar como una mula, a veces seis días a la semana, este tiempo libre auto infligido, sabe mejor por ser tiempo que le robas a la empresa que te roba la vida, así que ladrón que roba a ladrón, parchís, y que viva Robín Hood.

No ir a trabajar es urdir una pequeña venganza, contra el encargado de la oficina, no jefe, para jefes los Apaches, esos sí que no se amariconaban ante nada, es una pequeña venganza contra los compañeros de labor, los que no trabajan a la par y a los cuales terminas haciéndoles el trabajo , pequeña venganza contra los que llegan tarde y les llega al pincho, o a la teta, pequeña venganza contra los que están ahí de favor, y sobre todo contra los que siempre tienen en la punta de la lengua y sin el mas mínimo discernimiento un si jefe, un claro jefe , un como usted diga jefe.

No ir a trabajar es nivelar de alguna extraña manera la plusvalía que genera tu trabajo, es gritar al viento, no pertenezco a una empresa, me pertenezco a mí mismo, aunque sea por los días que indica el doctor que para efectos de una real sublevación debe ser amigo de la casa para colocar en el dichoso papelito, la enfermedad que le dictas por teléfono, y por dos días por favor.

No ir a trabajar es reivindicar las camas, las adoradas camas, esas amantes de fin de semana que se sienten desplazadas, cambiadas, maltratadas, seguramente hasta humilladas, por las veces en que faltándole el respeto, salimos disparados hacia al trabajo, dejándolas alborotadas y sin derecho a réplica. Por eso hoy desayuno en la cama, libros en la cama, tele en la cama, Messenger en la cama, almuerzo en la cama, hoy junto a ti el día entero mí adorada cama.

No ir a trabajar es crear un mundo paralelo, propio, donde lo que realmente queremos es lo que realmente pasa, es manejar el reloj, es alimentar el alma, es no pertenecer a un lugar que nos corrompe y nos amanceba el carácter, es ser nosotros, es ser corta pero verdaderamente felices, es nuestro pequeño Chicago, aquel de la lucha por las ocho horas.

Empecé a faltar al trabajo, cuando caí en cuenta que el mundo no era la colina de Poni, cuando supe que las palabras de “Habla el Pueblo”, lucha, estudia, trabaja…eran patrañas, que aunque don Ramón fuera el hombre más bueno del mundo y vendiera todos los churros de doña Florinda, jamás tendría para un viaje a Acapulco, que el mundo era de Quico, y se acabó

miércoles, 12 de mayo de 2010

Mi canción feliz.

My Girl - Temptations



Todos tenemos alguna canción feliz, esta es la mia, la encontré hace mucho tiempo pero hoy la reconozco y la asumo como MI canción feliz.

viernes, 30 de abril de 2010

Confesiones de otoño

Hace días no consigo dormir, creo que buscando la gloria, leyendo y releyendo a mis autores favoritos, a los que no conocía, a los recomendados, a los sin querer hallados, buscando entre sus frases, la inspiración divina de crear un buen texto, (o una novela, con suerte y de un tirón) del cual sentirme orgulloso y que quiebre la anchísima barrera entre mi escritor aspirante, y el que anhelo ser.

Hace días no consigo dormir y ando con ojeras de campeonato, durmiendo mal y poco, tratando de meterme en la piel de Bryce o Wilde, a ver si me contagian algo de genialidad, invocando a los espíritus de Joyce, Sthendal, del mismísimo Roberto Bolaño, (gracias Jaime por el libro), tomando jugo y no whisky, por abstemio y por las dudas siempre en vaso, para encontrar la inspiración en el fondo.

Hace días no consigo dormir, tratando de escribir mi propio "Un mundo para Julius", mi propio "Fantasma de Canterville", mi propio "Ulises", y me paso horas enteras con la pantalla en blanco, sin conseguirlo, dando fin a mis insomnios con boleros cantineros frente al espejo y con guitarra en mano, y mozo sírvame la copa rota...sírvame que me destroza esta fiebre de obsesión.

Hace días no consigo dormir, leyendo biografías de escritores famosos, queriendo encontrarme en alguna imagen de sus inicios, de sus frustraciones, de sus fracasos, para darme fuerza y seguir en esta lucha por el reconocimiento que no pensé sería tan dura, y que a pesar de todo me viene bien.

Hace días no consigo dormir, escribiendo obras maestras, que en segundos mutan a bodrios impertinentes, impublicables, ilegibles, totalmente deshechables, que me hacen dudar, como tantas veces, de la que pienso y siento es mi real vocación, la de escritor, quizá solo sea un entusiasta y aplicado lector, y no haya nada mas allá de eso para mí.

Hace días no consigo dormir, envuelto en un afán suicida por combinar palabras en sincronía perfecta que me permitan dar a luz, la novela con la que todo aspirante a escritor sueña, respetada como una de Borges, vendida como una de Brown.

Hace días no consigo dormir, pensando en el futuro, a veces con alegría, la mayoría con miedo, con ansiedad, con horror al fracaso, sintiéndome un poco mas viejo como para encontrar una tardía vocacion, quiza inexistente. Vete al carajo, diría mi yo niño a mi yo adulto, quise ser músico, chofer de bus interprovincial, escritor, probador de colchones, mendigo, millonario, todo menos esto, y además con corbata, imbécil, asi terminaría su lapidación moral...estoy de acuerdo.

Hace días no consigo dormir, y me cuesta levantarme cada vez mas, sin sentirme Gregorio Samsa, Martín Romaña, o lo que es peor Erick Mavila, hace dias no consigo dormir, buscando la gloria, aunque sea un segundo, aunque sea prestada, aunque nunca llegue a ser mia.

jueves, 15 de abril de 2010

Sueño de una noche de aeropuerto.

Me quedé sólo, mirando al cielo, hasta que volviera. Serían un millón de aviones, los que tendría que esperar hasta volver a verla, sentado al pie de los gigantescos ventanales (que así prometí esperarla, contra su voluntad, pero en favor de mi nostalgia) de aquel aeropuerto cálido en abrazos y sonrisas de gente que ya había llorado sus propias distancias, y que no alcanzaba a consolarme.

Empecé a odiar al mundo por ser tan ancho y sobre todo tan ajeno, empecé a odiarme por no poder renunciar a todo lo que me ataba a esta ciudad, mas de mierda que nunca, y a odiar a los gloriosísimos Estados Unidos de Norteamérica, por llevársela, por lejano y desarrollado, por rico y de primer mundo, y también al Perú pero por todo lo contrario.


Pasé los últimos tres meses, antes de su partida tratando de convencerme de que un año era poco, de tranformarlo a segundos, para que fueran terminando más rapido, para hacer la espera más corta, para...ya no importa, se había ido y eso era todo en aquel aeropuerto inmensisimo, su ausencia.

Siempre pensé poder manejar mejor mi tristeza, a pesar de haber sido criado entre las mujeres más buenas, y más sensibles, y más inteligentes y más amantes de novelas made in Televisa del universo entero, pero en situaciones extremas, como cuando el amor de la vida toma un avión y se aleja de uno, es cuando te das cuenta de qué estas hecho, y aquella vez descubrí mi materia prima, pura menudencia, plumas de ganso (y no por lo fino) y un bacín para empozar las lágrimas.



Regresé mis pasos rumbo a la salida como queriendo huir, olvidando mi promesa, no soportaba ni un segundo más viendo el mismo corredor por el que la ví partir y darme su última sonrisa, la más triste de mi vida. Me sentí desorientado, como inconciente, y si alguien me cuenta que anduve desmayado por la vida un año entero, lo creo.

Durante los últimos siete años, antes de la vez en el aeropuerto, anduve feliz y de la mano para todos lados con Ximena, iba a ser muy difícil mantener ahora, el equilibrio fisico y sentimental de mi cuerpo al caminar solo, era un adicto, convicto y confeso a sus manos, las que al tomar las mías, las endulzaba hasta volverlas en manitas.

Cuando logré arrancar mis ojos, de todo lo que me recordaba el segundo antes de su partida, tomé por asalto la calle y caminé como desquiciado por plazas y parques, jirones y avenidas, sin saber la hora, sin recordar desayuno, almuerzo o cena, no se cuánto tiempo estuve así, ni cuanto iba a durarme, quizá un año, quizá...

Me despertó el timbre del celular, eran las seis de la mañana, hola amor, ¿como amaneciste?, ¿me acompañas a la embajada?, hoy es mi entrevista, ¿te acuerdas?...Ernesto, Ernesto, amor ¿estas ahi?, Ern...en ese instante morí por darle un beso, por abrazarla, por contarle lo mal que uno la pasa lejos de ella, pero soporté el llanto, como alistándome para mi sueño, para lo que iba a pasarme, cuando ya no estuviera cerca.

lunes, 12 de abril de 2010

Acerca de un amor que dejó de andar.

Um dia de domingo - Gal costa & Tim maia
.
Leer, escuchando la canción.


Jesica y Gonzalo, fueron amigos cinco años antes de aquel primer beso y de aquel amor tardío que los asaltó de la forma mas natural e inocente para alegrarles y joderles la vida al mismo tiempo.

Hoy entiendo su historia como un error en el tiempo de arribo, como en los aeropuertos, cuando un avión con retraso te cambia el destino
inmediato, sin tener jamás la oportunidad de saber si fue para bien o para mal.

El de Jesica y Gonzalo fue un amor de esos que no son imposibles pero si impensables, y de esa forma, tal como empezó, pretendieron terminarlo, sin cálculos malidicentes y con todo el amor del mundo, para no dañar a quienes los amaban y a los que de alguna extraña manera, ellos tambien querían.
Siempre fue un amor de cuatro del que solo supieron ellos dos.

Jesica había postergado ya incontables veces el matrimonio que encajaba a la perfección en su plan de vida hasta antes del primer beso que desencadenó toda esta historia, quizá con la absurda, pero enamoradísima idea que Gonzalo en nombre del gran amor que sentia por ella, abandonaría a su mujer, y al sentirse respaldada por esta muestra de amor infinito, poder encontrar el valor que tanta falta le hacía para enfrentar a Hector, su novio, y contarle que ya no soñaba con él, que hace un año hacía el amor con Gonzalo y que deseaba que fuera asi para siempre.

Del lado de Gonzalo, que fue del que más cerca estuve, puedo contarles que, sí, efectivamente amaba a Jesica y hasta las lágrimas, cuando pensaba en las veces en que acabándosele las excusas, Jesica debia ceder a los pedidos sexuales de Hector, al que aún queria pero con el que sus cada vez mas esporádicos escarceos carnales, le hacían pensar en los brazos de Gonzalo, y como a toda historia de amor,
a ésta tampoco podía faltarle la complicación, Gonzalo amaba también a Valeria, su mujer, con la que habían sido novios desde niños y como comprenderán era muy difícil borrar algo así de un plumazo, por mas amor que este traiga consigo, además en su propia balanza amorosa, sus hijos eran el peso determinante en el resultado final.

Aquél último día, que así eligieron despedirse, guardándose como un buen recuerdo, se citaron en el hotel de siempre, Jesica llegó primero, como de costumbre y esperó a Gonzalo dentro de la habitación, también de siempre, la quinientos seis, por favor. Diez minutos después llegó Gonzalo, tomó el ascensor, se aproximó a la habitación, y encontró la puerta sin pestillo, la luz a medias y a Jesica sentada
al pie de la cama con lo que parecía ser un parte de matrimonio, entre las manos.

-Me caso en dos meses - comentó Jesica con la voz mas triste del mundo-.

Gonzalo, quien sabía que en algún momento irremediablemente, esto pasaría, aún no estaba listo para toda la descarga de angustia y pena, mezclada con rabia e impotencia que dicha afirmación, estaba seguro, causaría en el resto de los dias que vendrían sin ella, solo atinó a sentarse a su lado, tomó el parte y leyó mil veces los nombres de los novios esperando en una de tantas encontrar el suyo escrito en lugar del de Héctor.

Ambos quedaron en silencio por mucho más tiempo del que hubieran querido, ninguno de los dos deseaba realmente que esto terminara, a pesar de mirarse como despidiéndose. En un acto reflejo dictado por fuerzas ajenas a ambos empezaron a desvestirse pero sin la pasión que caracterizaba sus encuentros furtivos, si no con todo el amor y la ternura del mundo como si tuvieran toda una vida para contemplarse, besaron delicadamente cada rincón del cuerpo del otro que ambos conocían a la perfección, como queriendo guardarse en la memoria, tal y como deben ser todas las ultimas veces de nuestras vidas, con la calma y el detenimiento que nos merece aquello que
nos ha dado tanto y que probablemente jamás volvamos a ver.

Tendidos en el piso de la habitación que antes les habia parecido tan grande y tan pequeña ahora como para esconderse el resto de la vida, les cayó la noche y los minutos finales de su historia juntos, no cruzaron palabra en todo el dia, solo miradas, caricias y algunos besos y algunas lágrimas.

Aun desnudos Jesica y Gonzalo se fundieron en un último abrazo, que de preguntarles hoy quizá dirían que duró para siempre, cubrieron sus cuerpos con la ropa que tantos recuerdos les traeria luego, para empezar la real despedida.

Dejaron la habitación un lunes once de marzo, al bordear las diez de la noche, la boda de Jesica será en junio de este año, al escribir esto faltan dos meses para que la historia termine realmente, se que podrían pensar (y con toda la razón del mundo)que ambos están dañando a las personas que amaron primero, pero no he pretendido juzgar la historia simplemente contarla, tal y como llegó a mí...como en los aeropuertos cuando un avión con retraso te cambia el destino inmediato, sin tener jamás la oportunidad de saber si fue para bien o para mal.

lunes, 29 de marzo de 2010

coprolalia adolescente

Nunca me gustaron los reencuentros de ex-alumnos, por eso de que hay gente a la que honrando el buen recuerdo, no deberíamos volver a ver ni dejar que lo vean a uno, sin embargo aquella vez y debido a la insistencia de Ximena, mi novia, accedí a la invitación a duras penas pero Xime, sin corbata, dando muestra de mi soberanía, disminuída si, pero aun presente, que asi es cuando te enamoras.

Ocho en punto p.m, Circulo Militar, Avenida Salaverry s/n Jesús María, gran reencuentro agustiniano, promoción 99 "Hugo Foscolo"; habían pasado diez años y nunca supe quien chucha fue Hugo Foscolo, disculpen la ignorancia y la falta de curiosidad, pero bueno, estacioné el auto cerca a la puerta por si había que huir del pasado en algún momento de la noche, prendí mi Mp4 justo en una canción de EMF, Children, la de Calígula, que terminó dándome el último empujoncito de valor para entrar y comprobar que tanto había envejecido, o no.

Una vez dominados los nervios iniciales y luego de buscar durante algo mas de diez minutos la mesa que indicaba el ticket que acompañó la invitación y de reconocer a lo lejos a algunos de mis antiguos compañeros, respiré profundo y me preparé para los apretones de mano, las sonrisas, los abrazos y los consabidos: hermano ¿que tal?, ¿cómo estás?, estás igualito, el tiempo no pasa por ti y todo el rollo que se suelta luego de tanto tiempo sin contacto visual. Contra todo pronóstico, fue genial volver a ver a todo ese grupo con el que había compartido tanto, con el que crecí y al que en ese instante me arrepentí de no haber seguido frecuentando, salvo a algunos con los que aun compartíamos conciertos de Mar de Copas, noches enteras en "Mochileros" y de vez en cuando "enchiladas campesinas"...ahhh, que buen reencuentro, fui feliz al vernos a todos en la manada original, la manada del quinto "D".

La noche transcurrió entre bromas y recuerdos, entre tragos, joda, incluso lágrimas y mas recuerdos, pasada la medianoche de los veinticinco que fuimos en un principio, diez ya estaban fuera de combate, adormilados a causa de la poca sangre que aun quedaba en el torrente de alcohol que vagaba por sus venas.

Fue notorio que en los diez años que pasaron desde la fiesta de promoción hasta este día, algunos crecieron mas que otros, pero al oír la alucinante propuesta del flaco Mejia, todos y sin excepción regresamos al patio del colegio y a nuestros dulces dieciséis, dando por sentado que el flaco de mierda seguía siendo de lejos y con record mundial incluido, el mas chancho de todos nosotros.

-¡Oigan maricas, vamos a mear en mancha la puerta del colegio! -gritó eufórico, levantando su decimoquinta botella de cusqueña-.

La primera impresión de la manada fue de asombro, los borrachos dormidos abrieron los ojos como platos y los sobrios nos cagamos de la risa, sin tomar en cuenta la seriedad de las palabras del flaco y de que manera incendiarían la lejana adolescencia de todos los que oímos aquel grito de guerra. Una vez pasado el asombro empezamos con la discusión de los pro y contras de tan arriesgada y quizá infantil idea. Habiendo determinado ya, quienes estábamos dentro y quienes no de la misión, procedimos a planear todo con el mayor de los cuidados, tratando de ser y salvando las distancias "Los Magníficos", todos quisimos ser Anibal Smith, pero de Murdocks no pasamos y eso.

Tres de la mañana, con el plan en la cabeza y el flaco Mejia a la cabeza del plan, marchamos en fila india por la Javier Prado, excitados por lo que vendría y con la vejiga llena de municiones y ráfagas de orines aguantados y exclusivos para el portón del colegio que daba para la calle Castañitas, íbamos cantando partes del himno agustiniano, juventud alza ya tu bandera, y en la lid entrad noble y audaz..., mezclado en versión libre con guatanericonsul yupi pa mi yupi pa ti, suriguaniguanaga...decadencia total por lo que estábamos a punto de hacer y por lo que cantábamos.

Llegamos al destino, a nuestro Iwo Jima, a nuestro propio desembarco en Normandía, eramos doce, repartidos en cuatro autos, las corbatas sueltas (yo no traia, desde que salí de casa, por lo de la soberanía), y las ganas al tope.
Primer obstáculo, Juancito, el de la puerta, en los 12 años que pasamos en el colegio, nunca nadie lo vio cabecear, ni siquiera pestañear, mucho menos dormir, era un roble el tipo, pero habían pasado ya diez años y los ojos se cansan así que al llegar lo que encontramos fue un Juancito menoscabado por el paso del tiempo, durmiendo con la cabeza apoyada en la ventana de su pequeña caseta, ni sombra del cancerbero que fue en algún momento, pero era Juancito, leyenda, mártir, prócer, la historia viva del colegio.

Nos alegramos de verle, era nuestro mejor recuerdo de esa etapa de nuestras vidas: amigo, leal, gracioso y muy hábil para armar pelotas con papel y cinta scotch, redonditas quedaban las condenadas. Decidimos no despertarlo pero al verlo asi, tan dormido y tan viejo, un sentimiento extraño empezó a jodernos la mision, no podiamos cagar (o mear en este caso) a Juancito, él seria al que putearian y quien tendria que limpiar la soberana embarrada que pensábamos hacer, asi que poco a poco el impetu meón que llevamos con nosotros se fue apagando, unos no bajaron del auto, se habían dormido nuevamente, y los que logramos el desembarco, despertamos sin querer pero con toda la intencion a Juancito, éste, abrió los ojos sobresaltado pero reconociéndonos de inmediato a pesar de algunas panzas y barbas, nos saludamos como los amigos que eramos.
-¡¿Qué hacen acá y a esta hora?!, es tardísimo muchachos, ¿acaso no era hoy su fiesta de reencuentro?, que gusto verlos carajo, han crecido un montón pero están igualitos -nos ametralló Juancito-.
Le fuimos contando de a pocos lo que planeabamos hacer y se iba cagando de risa cada vez mas, no cambian carajo, era su muletiila antes de cada carcajada.
Poniéndonos al dia en nuestras vidas, se nos fue pasando la madrugada y ya empezaba a clarear, las municiones empezaban a disparase sin ordenes superiores, y Juancito, siempre tan amigo, no dudó un minuto en ofrecernos si bien no el portón del colegio, al menos las macetas que lo adornaban, para descargarlas, cumpliendo de alguna extraña manera la misión que nos convocó aquella noche en la que terminamos jugando al futbol con el portón del colegio como arco y una pelota hecha de papel y cinta scotch, prometiendo volver de vez en cuando, para las revanchas respectivas.

lunes, 22 de marzo de 2010

...asi no queremos estar.



Dedicado a todos los que renunciaremos este año a nuestros trabajos para hacer lo que nos salga del forro...luego de pagar las deudas, obviamente.

...pequeña historia de algo inconcluso.

Aquel día, desperté al alba y con ganas de ser reconocido por mis queridos amigos Miguel y Cinthia como el mejor "regalador" de bodas del mundo, si no el más pudiente, al menos el más original. Quince minutos después ya había tomado el auto y enrumbado, no sin antes efectuar la higiene matinal, no completa pero suficiente, al barrio chino.
Ya en el camino, unos gruñidos aterradores me hicieron recordar que había olvidado el ritual del desayuno y no se me ocurrió mejor idea para invitarlos a callar que contarles en voz alta lo que más tarde, en cinco minutos, se los juro, estaríamos comiendo: una generosa porción de siu mais jugosos y calientitos, flanqueados por unos riquísimos trozos de chicharrón ahumado que sólo he podido encontrar en el chifa de la ancianísima, buenísima y de mi mamá amiguísima señora Lock - Tataje, linda y sobretodo contundente cuando de alimentar amigos e hijos de estos se trata.

Lluego de infructuosos esfuerzos por encontrar un lugar donde estacionar, hallé uno casi a diez cuadras de mi objetivo. Dejé el auto, ya empezaba a hacer calor, un calor de los que amenazan con el infierno en la tierra para el mediodia.

Fue así que: hastiado, podrido, sudoroso y odiando al mundo entero, juré que mi siguiente viaje al barrio chino no sería en taxi, ni en bus si no como los machos, a pata limpia, si bien no pidía comprarme un helicóptero, al menos podría canjear las tres horas de negociaciones con veinte taxistas antes de que uno de ellos acepte traerme hasta Abancay o a alguna de sus paralelas, por menos de quince soles, aún así sea desde la plaza Manco Cápac (mucho tráfico flaco), por algo de ejercicio cardiovascular que tanta falta me hace.

A pesar de todo, iba convencido de hacerles el mejor regalo de bodas, sus nombres grabados en la acera del mismísimo barrio chino, me aproximé a la caseta de informes y expliqué lo que andaba buscando con mi mejor sonrisa y tono de voz; dos minutos bastaron para romper en pedacitos mi tan original regalo que no iba a ser de esos grabados en ladrillo color rojo, que por abundantes se pierden entre el tumulto si no de los de mayólica que se ven tan singulares y sobre todo importantes.

- Imposible señor, los de color blanco estan reservados para instituciones, personas jurídicas y algunas celebridades - me indicó cortésmente la señorita de los informes -.
- Entonces...podríamos escribir: "Miguel y Cinthia por siempre S.A" o S.A.C, si, creo que se verá más bonito S.A.C, sociedad anónima cerrada, por lo de la privacidad y la fidelidad, usted me entiende ¿no? - comenté inocentemente tratando de salvar la situación -.

No causó mucha gracia mi ocurrencia, que fue en verdad sin ánimos de burla, y ya muy tarde noté mi desatino cuando en un tono menos amable, me di en las narices con un "imposible" que ya ni siquiera acompañaba al "señor" ni a la cortesía de hace un rato.

Sin ganas de argumentar debido al calor infernal, a la cola detrás de mi y a las diez cuadras que me esperaban, tan largas y burlonas, di media vuelta y dirigí mis pasos con rumbo al Jirón de la Unión, en busca de una plancha, una licuadora o algún regalo de aquellos, como para personas naturales.

jueves, 18 de febrero de 2010

A Ursula.

Llevaba la mirada mas triste que conoceré alguna vez y a pesar de ello, hizo perder en su voz todo lo vulgar, ruidoso y hasta abyecto que puede ser un bus de servicio público; aposté en aquel instante que no cargaba con mas de once años pero sí con una pena enorme. Se paró frente a todos con la valentía y rudeza que dá el hambre y quizá también el miedo, miedo a los golpes que mostraban sus brazos delgadísimos y amoratados en aquellas aciagas noches en que el regreso a casa con la tarea no cumplida, se volvía atemorizante y mucho más corto de lo deseado.
Un polo de hilo amarillo, un pantalón café de basta raída y un par de sandalias en pleno invierno limeño era todo lo que cubría su frágil cuerpecito; llevaba consigo un cartón repleto de llaveritos de Patos Donald, Micky Mouses y Pukas, pudo ser una de las tantas niñas que suben a diario a los buses con algo que vender y tanto que sufrir, pero ella fue distinta.
- ¡Buenas tardes!, me llamo Ursula, les vengo a cantar.
No pocos despegaron la mirada de las ventanas y voltearon a verla, atraídos por aquel tono tan dulcemente extraño, con miradas tiernas unos, indiferentes otros, pero los que llevábamos una pena encima, caímos atrapados por la voz desgarradora de esta pequeñita que interpretaría el repertorio mas dulce y amargo que jamás haya sido cantado...como lágrimas pero brotando de los labios.
Solo viéndola, traté de dibujar su historia en mi cabeza y ninguno de los trazos tenía un final feliz. Mientras la pequeña Ursula nos regalaba su voz, yo pensaba en la mejor manera de devolverle lo que me daba con sus canciones que fueron tres y hablaban de madres ausentes.
Estaba sentado al lado del pasillo casi al final, y al pasar por mi lado cambié uno de sus llaveros por una moneda y antes que siguiera su camino le pregunté con voz suave y entrecortada, asustado por como podría reaccionar, ¿quieres trabajar para mí?, con toda razón, atemorizada y desconfiada negó con la cabeza, pero quizá encontró algo en mi mirada que la hizo confiar una vez más. Bajamos juntos en el siguiente paradero y al lado de un kiosco, mientras compartíamos un paquete de galletas, le conté que quería escribir una novela y necesitaba su ayuda, que había pasado meses sin que algo llegara a mi cabeza, pero al verla supe que sería, obviamente con su permiso, mi historia; Ursula levantó la mirada y dibujó una media sonrisa y muy valientemente respondió: yo le ayudo señor.
Conocí a Ursula hace 7 meses, no tengo ni media página escrita de la novela que le prometí, pero hoy es mi amiga y comprende mi indisciplina, pasamos horas sentados en los paraderos, ella me cuenta su vida y yo algo de la mía, inventamos historias, reímos y tratamos de darle forma a nuestros dias que en distintos lugares son tan parecidos, ojalá alguna vez me permita tomarle una foto para que puedan darle un rostro a la niña de esta historia.

jueves, 11 de febrero de 2010

mas allá de la teta...el pezón del asunto.


No es "El Ciudadano Kane", y está muy lejos, gracias al cielo, de ser "Vedettes al desnudo" (esa donde aparece Susy calata). Es buena, pero...no jodan es sólo una película, la cual, siendo merecedora, o no, de todos los premios conseguidos en todo festival en que se ha presentado (no soy ni pretendo ser crítico de cine, me descalifica como tal mi fanatismo por las películas de Bud Spencer y Terence Hill), es mérito exclusivo y absoluto del equipo que apostó y llevó a cabo el rodaje. No han sido premios para el Perú (mas allá de la generosidad de Claudia y Magaly al dedicarlos), dejémos de ser conchudos y de andar colgándonos de tetas que no nos corresponden, que si México 70, que si Seúl 88, que si las "matadorcitas", que si los hermanos Ccori, que si Juan Diego Florez, que si etcétera, etcétera, etcétera....alguno de nosotros movió un puto dedo por los antes mencionados...¡NO!, entonces decir que estas muestras individuales de genialidad peruanas (digo peruanas por llamarlas de alguna manera, ya que son universales) son triunfo de todos los peruanos, es la conchudez más grande, no inviertes pero recibes ganancias, que cómodo ¿no?, estos triunfos les pertenecen a sus hacedores y punto.

El destino podría estarle endilgando a "La Teta...", una tarea de mucha mayor dimensión de la que muchos creen, generar una corriente empujada por el oportunismo del gobierno y del sector privado de apoyo al "cine nacional", sin mecenazgos, con inversiones, ya que si bien el cine es un arte, no deja de ser un negocio político, social, y económico que si es bien llevado es altamente redituable.
Leí en algunos diarios locales e inclusive de un par de mis columnistas favoritos que Claudia LLosa era poco menos que la Laura Bozzo del cine peruano, que como era posible que presentara compatriotas desdentados, ignorantes, de costumbres tribales ante el mundo, que hiciera apología al incesto (Madeinusa) y solo atiné a pensar lo estúpidos y soberbios que podemos ser, en principio una película no está obligada a retratar hechos históricos y mucho menos reales, una película es un mundo paralelo creado por directores, guionistas, vestuaristas, etc. o acaso alguien al ver "El Padrino" habrá pensado que todos los italianos eran mafiosos o quizá al ver "Cocodrilo Dundee" que todos los australianos eran toscos y borrachos.
Dejémos de lado el debate intrascendente, "La Teta Asustada", es buena, ojalá gane, y dé de que hablar por mucho tiempo, son mis más sinceros y sobretodo pragmáticos deseos, todos felices por Magaly, por Claudia y por su equipo, pero dejemos de toquetearle "La Teta...", que las tetas disfruten SU logro.

jueves, 4 de febrero de 2010

...opiniones impopulares


No amo a mi patria, sería incapaz de perder la vida por la tierra que me vió nacer; durante años esquivé la escolta del colegio, todos mis julios fueron de caminar de ladito para que no vieran que llevaba la escarapela en el bolsillo y no en el pecho que tampoco estaba henchido y mucho menos rojiblanco.
Me gusta el rojo, también el blanco, si me preguntan prefiero el azul.
Tenia 16 y me jodió que lapidaran a Gisela por decir que era mejor entregar Tiwinza que ver morir mas jóvenes en una guerra estúpida y chauvinista, valga la redundancia, que claro está jamás pelean los generales, coroneles, comandantes, ni ninguno de esa manga de vejetes fascinados con jugar al boyscout disfrazándose con pitas, cordones, galones y demás cojudeces, porque son incapaces de pelear hombro a hombro con sus subalternos (léase que no alternan con ellos si no por debajo), nooo, que vá, ellos ya tienen un rango, ja, viejos de mierda.
No sería genial que las guerras se decidieran, enfrentando a puño limpio a los generalotes de ambos bandos, ¿cuantas vidas y dinero ahorrarian los países?

Muchos amigos míos, millones de veces más patriotas de lo que podré ser alguna vez, me preguntan cejijuntos y ofendidos el porqué de mi posición tan antipatriota y hasta felona para con mi país, y yo en la posición mas antipática que me conozco, les respondo: uno ama lo que elige, amar lo que te toca no es un axioma. Si te obligaran a vivir con alguien a quien recién conoces, puedes con el tiempo de convivencia amarlo, odiarlo, estimarlo, así como también no sentir nada, nada te obliga a sentir; si por el contrario, eliges a alguien para vivir a tu lado, el motivo primigenio es tu elección, sea por afinidad, cariño, conveniencia, etc., TU ELEGISTE, libre albedrío le dicen. Y si de defender con la vida la tierra que nos vió nacer se trata, nos veremos en la obligación de atrincherarnos a proteger la soberanía de las salas de parto en que nacimos (es nuestro referente más cercano y real de tierra que nos vió nacer), a mí me toca la sala 3 del hospital militar.

Me encanta Perú, es un lugar repleto de sitios hermosos, odio el status de pertenencia a un lugar circunscrito por fronteras arbitrarias hechas por humanos para conveniencia de unos cuántos, ¿no sería mejor ser ciudadano del mundo?

Shao...lin

jueves, 28 de enero de 2010

...el dia que apagaron la luz.

Miércoles, 12 de la noche, pantalla en blanco, cerebro negro, debía publicar al día siguiente, para no defraudarme a mi mismo, llamo a pedir ayuda, me contesta la voz mas dulce del mundo y me ofrece su mano, mejor dicho su artículo, había ocurrido algo en esta semana que nos dejó hundidos en la mas cochina tristeza, (a ella mucho mas que a mi, por una cuestión de antigüedad), la desaparición forzada de una de las mejores radios que jamás existió en el cumbiareggaetonchichesalsero dial limeño, TELESTEREO. Con ustedes lo que yo hubiera querido escribir pero, la voz mas dulce del mundo lo hizo mejor…. Si Dios existe, Dios salve a TELESTEREO.


La otra clase de aire…se nos fue
Nunca hice un pedido musical, jamás envié un correo y mucho menos asomé a las afueras del edificio para saciar la curiosidad y develar el misterio de quiénes eran esas voces que alegraban mis días. Nuestra relación fue sin palabras, sin contratos, sin ataduras…fidelidad pura, de esa que se iniciaba cada día al despertar y concluía con la cortina del adiós que tocaba por lo general a la 1 de la mañana hasta aquel nefasto viernes 15 de enero en que las coordenadas de los 88 FM se esfumaron.
No había más luz musical.
Fueron casi 14 años, de lealtad pura, de jolgorio infinito y disfrute máximo sin igual con el dial estático en los 88 FM, sin querer conocer mas del oscuro submundo de la radiodifusión peruana…era un estilo de vida, un deber, un gusto, una religión.
Sin encontrar respuesta, me quede sintonizando a la espera de algO más, el silencio y la continuidad de las pistas musicales me hicieron pensar en lo peor, en lo que no quería creer…se había ido en silencio y de puntillas, sin visos ni explicaciones desapareció en los confines radiales de un universo musical inculto y grosero que “invade” el dial, y que nos vemos obligados a soportar sin bandera de tregua ni chispas de esperanza.
Inútilmente espere con la ilusión de un niño volver a disfrutar de las melodías que me llevaban a universos distintos, mas el hechizo ya había terminado y la magia desbordante que emanaba de los parlantes con cada canción se había esfumado con ella también
Pero sigo aun en los 88 FM, en el mismo lugar de hace 14 años, tal vez porque aun no lo asimilo, tal vez porque crea en los milagros…con una señal de prueba y esperando que esto sea un mal sueño y que mañana al despertar estará ahí, como antes, como siempre…..eternamente ahí

jueves, 21 de enero de 2010

¿GOD MAKES NO MISTAKES?



“GOD MAKES NO MISTAKES” (Dios no comete errores), reza un letrero afuera de una de las tantas iglesias de credos inimaginables que pululan hoy por Lima, lo había visto un par de meses atrás, lo recordé el día del terremoto en Haití. Dicen los creyentes: “Dios tiene caminos extraños, nosotros, criaturas imperfectas, corrompidas, faltas de fe, blasfemas, nunca entenderemos porque hace las cosas”, y al escucharlos, tengo una pregunta: ¿puede alguien perfecto crear un ser tan defectuoso y tan bruto para no entender sus designios?, pero bueno beneficio de la duda le dicen. Haití, antes del terremoto, era ya el país mas pobre de la región, un 70 % de la población vive con menos de dos dólares por día, de cada dos habitantes uno no sabe leer ni escribir, la esperanza de vida es apenas de 51 años, organismos de las Naciones Unidas calculan que en el año 2001, 30.000 adultos y niños murieron de SIDA, el índice de mortalidad infantil es con creces el más alto de la región, puesto que se estima que 80 niños menores de un año mueren cada día por cada 1.000 nacidos vivos, lógicamente no podemos culpar de toda esta hijodeputez a Dios, así como tampoco podemos culparlo del calentamiento global, guerras, violaciones, abusos y demás atrocidades causadas por el hombre a diario, pero ¿un terremoto?, ¿para qué?, ¿cuál es la explicación?, acaso los haitianos son gente mala y merecían morir, o es que acaso Dios en su infinita bondad quiso terminar con el sufrimiento haitiano?, si fuera así no hubiera sido mejor destruir todo y no dejar huérfanos , madres sin hijos, más hambre, más desolación, más vacío y mucho más muerte de la que hubo antes de aquel 14 de enero?…así y todo algunos seguirán diciendo GOD MAKES NO MISTAKES.

viernes, 15 de enero de 2010

...un sabroso entremés.

...les pongo la letra para que la canten a viva voz sobre todo lo de patas de mosco zancudo...

Si de noche al pasar, tu corazón se estruja es porque debe andar cerca de ti alguna bruja. Pronto, pronto hay que huir porque si te alcanza te podría convertir en burra mansa. Todas las brujas del mundo usan la misma poción con esta fórmula extraña que doy a continuación. Patas de mosco zancudo, uñas de gato sangrón, pico de pájaro zurdo, cuernos de chivo panzón, ojos de cuervo dormido, colas de rata y ratón y los colmillos molidos de un jabalí cachetón. Brujas hay que también te convierten en bache, en mango de sartén o en correa de guarache. En baba de caracol o en patín usado. En cronista de fútbol, o en abogado. Todas las brujas del mundo usan la misma poción con esta fórmula extraña que doy a continuación. Patas de mosco zancudo, uñas de gato sangrón, pico de pájaro zurdo, cuernos de chivo panzón, ojos de cuervo dormido, colas de rata y ratón y los colmillos molidos de un jabalí cachetón.

miércoles, 13 de enero de 2010

si tuviéramos un avatar....



Podríamos hacer que viviera al máximo cada minuto de su virtual existencia, dormimos, él vive (así es en la película ¿no?), claro está, no por ociosidad de nuestra parte sino para darle una inmejorable experiencia de vida a nuestro avatarcito.
De primera intención iría a trabajar por nosotros, bien peinado y oloroso a las reuniones familiares, a las de trabajo y a todo lo que sea "compartíres" a la fuerza y no por ganas.
Lo enviaríamos a cualquier actividad que empezara antes de las 11 am, de ésta manera quien viera llegar a nuestro avatar o a nosotros , sabría cuanto apreciamos su compañía o que tan oportuna fue su convocatoria y dependiendo del caso, solo a quiénes realmente apreciamos pero no aprecian el buen dormir (nunca falta el mejor amigo de uno que se le ocurre casarse sábado a las 10 de la mañana), le haríamos llegar al día siguiente y a primerísima hora una nota explicando nuestra ausencia claro está...con nuestro avatar.

¿No sería la mejor forma de evitar hipocresías sin ser descorteces?.

Nuestro avatar trajinaría por las atiborradas y pegajosas tiendas de la ciudad, los días previos a las fiestas de fin de año en busca de regalos, los cuales por supuesto también deberá entregar, con la única condición que nos lleve a los dichosos intercambios y nos despierte a la hora de los abrazos y cuando haya un buen regalo para nosotros, siempre con cuidado para no dejarnos caer al piso cuando recuperemos la conciencia y el pierda la suya, por esto de la desconexión.
Si tuviéramos un avatar lo haríamos vivir por nosotros y a tiempo completo los insoportables días de verano en la ciudad, para la playa ya nos despertamos.
Si tuviéramos un avatar podríamos enviarlo al supermercado, a las colas del banco, al cine los días martes (para pagar menos sin comernos la cola ni la muchedumbre, total la experiencia visual-auditiva se comparte con el dichoso muñequito).
Todos deberíamos tener un avatar y si así fuera estoy seguro que el mundo sería de los avatares.

Shao.....lin

viernes, 8 de enero de 2010

Memin....y mis mejores tiempos




Vi su imagen amarillentada por el paso de tantos años, estaba a escasos centímetros de mis manos, fue como volver en un instante a aquellos primeros jueves del mes de hace mucho tiempo atrás cuando aún no me permitían cruzar la puerta de salida de casa; fue como volver a aquel tiempo donde dependía de un "grande" para volar al kiosco de la esquina a recojer mi botín mensual, el que guardaba celosamente hasta que llegara, el gordo y viejo Edgardo; y ahí estaban cerquita y frente a mi en ese instante: Ernesto, Carlangas y Ricardo acompañando a nuestro amigo en común, los 4 impresos en hojas color sepia, inanimados pero saludándome como a un viejo amigo, y yo tan cerca de todos mis recuerdos.

La negra Eufrosina, la mejor mamá del mundo (junto con la de Forest Gump y la mía claro)me arrullaba con su voz, la que yo imaginaba a través de cada página en que aparecía y reprendía de la forma mas dulce a su "querubín", travieso pero bueno, pícaro y tan inocente...disculpen la cursilería, pero es mi mejor recuerdo de niñez, y ese día volví a encontrarlo en un rincón del "Todos Vuelven" de Angamos, polvoriento y avejentado pero siempre sonriente hacia el que este dispuesto a darle una hojeadita. Si alguien no sabe sobre lo que escribo, cierren esta ventana, no abran dos a la vez (MEMIN merece toda la atención del mundo), googleen su nombre y descubran lo mejor que le pudo legar México al mundo...las historietas de MEMIN PINGÜIN.
Se notó que soy fan?
Shao...lin

Que será de esto?

Un ser humano tiene recuerdos, opiniones, reacciones, tiene sueños.

Quisiera pedirles permiso (el que darán (o no) con sus visitas y comentarios)para humanizar este endriago que encontré en un libro hace 13 años buscando un nombre para mi banda de rock melódico (sueño de juventud que pronto retomaré).

Me encantaría hacer de este espacio un cúmulo de información, opiniones, datos, vídeos, música, etc. que me permita matar 4 pájaros de un tiro (no 2, siempre exagerando un poco):

Pájaro 1 : escribir, lo cual me encanta hacer.
Pájaro 2 : curiosear en los gustos y opiniones de las personas.
Pájaro 3 : comprometerme a hacer algo (ojala pueda escribir mas de 2 días seguidos).
Pájaro 4 : dormir hasta las 3 de la tarde, quien sabe quizá les guste y pueda usufructuar a mi nuevo hijo con publicidad pagada.

Luego del respectivo palabreo para justificar el desmadre que sera este blog, me retiro hasta mañana, pasado o hasta que me siente a escribir algo interesante que no tenga que botar a la basura por esa maldita tara del "perfeccionismo" que en mi caso no es mas que terror al rechazo publico encubierto.

Shao.....lin.

jueves, 7 de enero de 2010

Conociendo al autor.....ja


Endriago (palabra formada probablemente del cruce de hidria, hidra, y drago, dragón) es un personaje literario que es un monstruo cruce de hombre, hidra, serpiente de varias cabezas y dragón. Se caracteriza también por una gran estatura, ligereza de movimientos y condición bestial.
Todos los rasgos definidores del endriago lo constituyen como un ser dotado de elementos defensivos y ofensivos suficientes para provocar el temor en cualquier adversario. Su fiereza es tal que la ínsula que habita se presenta como un paraje deshabitado, una especie de infierno terrenal al que sólo podrán acceder caballeros cuya heroicidad esté en los límites de la locura.
Nace como fruto del incesto entre el gigante Bandaguido y su hija Bandaguida, y después de que estos, mediante un engaño, asesinasen a la esposa del primero (quien es cruel enemigo de los cristianos e idólatra, al que los mismos ídolos a los que él adoraba le animaron a engendrar la cosa “más brava y fuerte que en el mundo se podría fallar”).
Su condición satánica, fijada por este origen, tiene un carácter simbólico que influye en la caracterización física y moral del personaje. Su aspecto externo y su conducta están condicionados por la intención de dotar a Amadís de un adversario que represente unos rasgos reprobables desde el punto de vista ético y moral, formando la pareja así una representación de la dualidad entre lo diabólico y lo divino.
El valor simbólico del monstruo se materializa, además, por la fusión en él de los rasgos más temibles de varios animales. Se destacan la calidad de su piel, formada por conchas sobrepuestas, sus fuertes brazos y las uñas de sus manos.

Ahora que saben quien soy, léanme para que me quieran mas o no. En la sgte. entrada les contaré de que trata este intento por vivir como millonario a costa de la publicidad en mi blog.